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Hoy he vivido toda mi vida. Me he depositado en las esquinas como la secuela de un universo "nefasto". Voy a lugares importantes, no me conozco y me deleito en un tantear a conocerme. Todos son lo que no encuentro, yo reparto lo que soy sin resultado alguno del conocimiento y no espero nada. Los vástagos me arrullan cuando baja el sol y me reconocen, a la otra, me reconocen porque viene la noche. Pero yo no sé nunca cuándo viene la noche. Me gusta sorprenderme en lo claro cuando se torna oscuro y los ojos abiertos, se dilatan desde su centro hasta su nada, como algo irreparable, presagiándome en el decir y el escucharme... cuándo dejará de ser el día?... cuándo podré nacer de nuevo?...

María Antonia Segarra