A Luis Fortuño - Gobernador de Puerto Rico

El precio de la mentira

El manoseo del poder

La quejumbrosa bosta del primer hablante

Donde ahora se ven las cicatrices?

En la cara del hambre,

En el vaivén de los degollados goteando sangre, indignados

En las costas hediondas de tu casa.

El niño que viene saltando con el trapo en los ojos…

la inocencia no tiene parlamento.

Confianza paralitica

Precipicio de un cielo oscuro

Rama al aire quebrada en el otoño, arrancadas las raíces

Y las voces clamando misericordia,

quebranto de incertidumbres.

Ahora culpas a los restos del hombre a quien viste caer en su faja de mendigo

Donde queda el amparo más allá de la consciencia?

Donde el libro abierto?...

verdad siniestra detrás del muro.

Los meandros de tu aurora agasajan cerdos amanecidos

y las voces empobrecidas

y el mal augurio en la sonrisa.

Cae el manto de la noche y deambula el pensamiento sin albergue.

Tu hijo, abrigado y seguro pide la bendición,

30,000 padres responden al unísono…

Costillas,

vertebras,

falanges

y rótulas

deambulan hoy por la ciudad…

(Amen… a tu sueño)

Maria Antonia Segarra