Se conocen los ojos que ya no nacen...


Se conocen los ojos que ya no nacen nuevamente de la niebla
Como algo ignoto apoderándose del dulce paseo de las cosas
La niña contraída de sus piernas como un grito suspendido
en el abismo
se rompe más allá del silencio
todo aquello que se le parece oscurece
va sucediéndose de boca en boca por la madre perversa
y la degüella como un rio en su desembocadura…
Yo la beso como se besan los muertos, con el roce leve
de los desaparecidos, con esa calma del último sentir
y  la piel helada por la furia…
hay una mirada bizarra entre las dos, de noches con el universo
abierto como una mujer…