El inombrable...

Es este tiempo que no es igual a ningún otro

Avanzando como una lepra que lo pudre todo

Cuando llegan ciertas horas de este tiempo innombrable

Me acechan todas las sombras del origen muerto de las cosas

Es un tiempo estancado en un solo día de años y años irreconocibles

Con las mismas palabras y el mismo episodio ensordecedor de la pérdida.

No pudiera levantar una pluma

Es este sillón y lo que he dejado moribundo junto al espejo,

La cara transparente que huye detrás de un cuerpo en la huida,

Será que es el tiempo de morir

Y no he reconocido el olor de las criptas húmedas.

Debería llamarle de otra forma

tener un nombre paralelo a los sucesos que se repiten

como una nigromancia maldita.

(Es tarde, es temprano, lo definitivo aun no llega).


María Antonia Segarra


Hice todo lo que me pidieron...

Hice todo lo que me pidieron, recé todas las oraciones, anduve en busca de los clavos y las violetas en lugares lejanos, sobre los paisajes de los montes vírgenes, escribía yo sobre él, hice todo, nadie me lo confirmó de hecho, mi sacrificio había sido suficiente para mostrar un solo lado de la cara al sol…, la frase consoladora de las sirvientas del destino, de las traductoras de susurros oscuros, ellos detenidos frente a mi, a mis ojeras, a mi noche y mi día, frente a mi ceguera habitual, la consecuencia de cada visita al hacer la misma pregunta: la respiración agitada, las manos turbulentas amasándose en los dedos, los labios secos y paralizados. Hice todo lo que me pidieron, anduve de dama y puta ante sus ojos, cambié mis ropas y erguí mis senos, demostré las letras y las altas voces con palabras elegantes, hice todo, cumplí con lo pedido y en cada visita me rodeaban viendo más de cerca mis orejas, mis vestidos, los dedos, las pestañas, el olor a roce fresco, me rondaban y me tiraban migajas a través de la voz desconocida, pero en la que confiaba más que en la de mi madre. Pero hoy, lo supe, hoy atravesé mi propia muerte y me suicidé desde mi destino, hoy volví en harapos y a media luz sobre mis hombros, hoy me rodearon igual que antes, me soplaron la sonrisa y me arrebataron la luz de los ojos, hoy hicieron volar con ellos las esperanzas de la voz extraña, hoy abalancé sobre las piedras mis dedos, la inteligencia se precipitó al mar… la verdad se hizo imagen y ya no fue necesario volver a decirlo.


María Antonia Segarra

(febrero 2010)


Thanksgiving...


El día aun nublado y ellas como violetas recien despiertan…

La vida y su rio caudaloso que lo cubre todo
Y la respiracion pausada de estos días
Y esa brisa especial con sabor a recuerdos…
Todo igual y tan diferente
Todo en su sitio y tan disperso
Pero aun sigue asomando la sonrisa
Gracias… a Ti...

Al Final...

Qué ha quedado?
Un bosque destruido, árboles truncos?
Un ojo a medio abrir lleno de lágrimas...
Un sol que derrite huesos en el camino.

No ha ido más allá de un residuo arenoso
que se confunde con el mar...
Esa carencia de manos y pies
una alcantarilla gastada de tanta agua!

Más allá de explicaciones ingenuas
y de disculpas obsenas...
No hay derecho a ocluir la vida por el pesar
de las aves paridas...
Cada nicho lleva un nombre
cada hoyo recibe de espaldas a un cuerpo desnudo...

Un caudal de soledades...

Un caudal de soledades despeñándose desde unos ojos
vienen como absurdos momentos inconclusos y rondan
hambrientos como bosques buscando agua…

Y las manos alteradas se dispersan sobre la noche
Y acechan como insomnes que juegan con las luces de la ciudad
van muriendo de ausencia,
de ojos que se desvanecen con el frio de la bruma…

Tú… la esperanza del muerto que aprende a vivir,
locura de mi vientre que muere seco.

Siempre llenas de hijos mis espejos…


Maria Antonia Segarra


Hubiera...

A Mirtha Parra

Gran día de nubes...

hubiera liberado tus manos
hubiera secado tus ojos
hubiera unido tus piernas.
El alumbramiento no es más que
un sufrimiento en desarrollo...

Hubiera tal vez acertado
a cualquier vientre estéril como un milagro,
tal vez con una muerte prematura de esperanza...
El trabajo sucio del sacrificado,
pero... hubiera desistido de tu vida
Alcanzado mi propia sonrisa
como un arcoiris bajo lluvia...
pero si hubiera podido...
tal vez ni siquiera hubiera existido.

Maria Antonia Segarra

...Y me he vestido de locura aun con tu piel lejana

...Y me he vestido de locura aun con tu piel lejana
los bosques tupidos y húmedos, mojados como yo
Sagrada precipitación de tormentos
cada uno con su fantasma de cabecera...
Yo, colgando de tu garganta,
sentada en el filo de un hierro inútil y frío
vuelo a las guitarras,
ellas son testigo de un descalabro o de un azul inquieto
y opaco
y tu voz que me cae como un presagio temprano en la mañana,
mi soga de ahorcada en tus vocales mudas
Para quién se escriben las palabras...
Para qué este balde de preguntas...

Me estoy muriendo y tú... me ofreces mariposas.


Maria Antonia Segarra

Libre!

Libre
Eres libre.
Libre como tu mano izquierda.
La sombra no es libre.
Tú eres libre,
ardido en libertad,
desde mis ojos yo te declaro libre!
en la guardería de todos mis rezos,
bajo el gotereo de mis ojos.
libre cuando vas erguido y sin pausa,
en el elocuente retraimiento de tus días
y los labios que callan la funesta libertad.
Libre como tu ausencia mezquina.
Libre todo libre!
- Oración nocturna -
Hora aparecida como el fantasma.
Libre como una lluvia a mil leguas,
caravana de silencios despeñados.
hierro blando al fuego.
El recuerdo abierto de par en par
y la libertad fundida con estiércol...

(2007)

Nada...

Me hice una sombra de tierra y arena,
oscura y gris como un pantano.
No supe alucinar, romper el fuego y desatarme con ojos furiosos
fuera de abismos hondos,
porque me detuvieron antes de nacer como un símbolo de nada y
vine como una señal ignota a crepitar por el vacío.
Me adulteraron la muerte...
solo me dejaron los ojos arrugados
llenos de ramas secas que oscilaban en mi como un carnaval de liebres
sucias,
soy la madre triste de mi y la hermana a la que basurearon,
soy la última luna de un espacio perdido,
sin un pasado que sonreir...
me degollaron en una vagina estrecha
y pusieron un sello de palabras...

Fuera de mi... yo
dentro de mi... nada

M.A. Segarra

Vienes...


El añil de tu tristeza
congelada sobre la suave onda de tu sombra,
absorta, ante el mármol quieto de tus ojos... es una señal.
Esa puerta abierta al calor y al polvo,
contemplación oscura del vacío fecundo
de tu ausencia
viene pariendo irreductible
la carne tangible de tus manos...



María Antonia Segarra

La persecución del ángel

Hoy el cielo huye como un ave huyendo del frío
las escalinatas hoy están vacías del perfume de la gente
hay pequeñas nieblas aglutinadas esperando...
Es un momento extraño, de extraños minutos,
como que duele y se dispersa lento
como que se derrumba de alguna parte y se niega...
coyunturas rotas y almas dispersas.
Esta tan lejos que puedo hacerme migajas en el tiempo
y no podría ver la luz de las esmeraldas...
Es solo un paso y otro más hacia la muerte
y el escándalo del vuelo que cae estrepitosamente
y terrible sobre las piedras.
Un ángel me persigue...
y ni me ve.

Maria Antonia Segarra

Palabras Imposibles...

...y un camino lleno de gotas
y palabras imposibles.
Qué sol tenue el de esta tarde
tiene el reflejo de unos ojos...
gran intento seductor del pensamiento,
pero es el mismo nicho lleno de palabras imposibles,
sin destino: pensamiento del muerto y su resurrección,
helada barra de la noche ciega,
se quedaron flotando en el cementerio,
llenas de aire...
obstruidas por la nada del silencio.

María Antonia Segarra

Sin Juzgarme...


A veces tengo esa lejanía y atisbo por un Segundo el deseo de la mirada de algún poeta,
qué se yo… de alguien a quien pudiera escuchar hablar por horas,
de cualquier cosa, inclusive solo divagaciones, me preguntaba
de quién me hubiera gustado escucharlas… Pessoa?; Beckett?;
quizás la historia de amor de Pavese, la angustia inexplicable de Virginia Woolf,
su búsqueda de piedras, del tamaño preciso, qué pensaba mientras las buscaba,
exactas, para su propósito…; la inexplicable pausa y narrable desenlace de Alejandra,
siempre escribió sobre cómo acabaría, insostenible acecho de la muerte;…
la farsa de Ciorán y su pancarta de suicidio, me hubiera gustado verme reflejada
por un momento en los ojos Celán, su talento, su pasión...
quizás en un momento perpetuo de algún fragmento de historia
reclamado por Don Pedro Mir,
escuchar hablar a Roselli de su interminable guerra espiritual,
volver a perderme bajo las tiras palabreadas de Víctor Bidó mientras pintaba…
alucinar bajo el desvarío de Sylvia cerrando y sellando las ventanas
mientras desayunaban sus hijos…
ver el rostro alucinante de Alda Merini y escuchar desde una esquina su gemido
y esa mirada perdida...
aplaudir el discurso amargo de Rokha
por no poder compartir su premio con los seres que más había amado en la vida
y temblar amargamente al escuchar la detonación de su revolver...
debe ser que estoy perdida,
buscando el lugar que osadamente pienso que merezco
y disfrutarlo más allá del entendimiento de los que puedan juzgarme,
aun... en este momento…


Maria Antonia Segarra

Aniversario...

Solo un paso en la tiniebla,
una taza de café y mil preguntas...

Sonreír también duele.

Hacerse de las provisiones necesarias
y es lo nuevo que es viejo y se viene con
una lluvia de ganas y de estrepitosas voces.

Solo una señal, nada...

Letárgico el argumento de los ojos
y luego... como una ceniza que vaga en el sueño...
la levedad de un dedo que descansa en la distancia.

No hay nada más...y es tanto!

He creido...


He creido... como cada noche frente a la inmensa oscuridad y la esperanza de la luz, como las tardes otoñales frente a la caida de sus hojas...He creido porque todo estaría perdido y la muerte aun impávida acecha tras los muros...

Temo condenarme al silencio de las cosas...

Temo condenarme al silencio de las cosas, al gris contenido de mi mano
izquierda, a ese silencio de dejarlo todo y volverme nada, temo por el
espanto que invade celosamente mis ojos esta noche, los hijos agonizantes
de mi sombra se posan sobre el frio llamado del paraíso, es
la música y es la voz y es la cama y la taza en el borde de la mesa, le he
visto caer tantas veces desde ahí, haciéndose añicos una y otra vez, sin
razón aparente cae y cae al vacío, su corta agonía hasta el suelo, es la
noche y es la perdida oración repetida sin oyentes, los bancos de
madera están vacíos, porque no es domingo...yo espero el domingo,
él escucharía mi voz y me arrebataría del acoso de la niebla.

Su mano vendría a salvarme, sus ojos llenos de lágrimas verdes cuajados
sobre mi... temo por tus ojos y la sonrisa de un pájaro libre... y me abrazas
más allá de las costillas, te he matado, he arrancado el corazón de
sangre que me regalabas, estoy desnuda, desnutrida, confusa y
siempre frente al espejo que me dice todo, dibuja mi cuerpo tendido y
acosado por mi, son mis manos separadas en mi cuerpo las que me
buscan por ti, tengo miedo de mis manos, ocultas con tu rostro, que
sueñan y se humedecen de tus lágrimas... qué hago con esta muerte
que me ronda como un viejo borracho y vigilante de mis senos...

háblame hasta que pueda oirte, no dejes de mirarme, hasta que pueda
verte, clávate como si fueras un hierro, no dejes que el espejo me
trague como una manzana...

María Antonia Segarra

You're the one...

(...)

(Las personas no mueren hasta que las olvidamos...)

Tu regalo...

Y Dios le dio al hombre el genio,
camino de sabiduría,
le instruyó
le hizo caminos,
de piedras,
de mármol,
de paja,
de tierra,
de carne,
de hororres,
de bendiciones,
le hizo caminos,
infinitos,
le dio de comer y beber
para su trayectoria,
adornó sus dias de colores,
brisas,
pensamientos,
sol,
luna... luna... luna...
el color naranja en el atardecer,
la caida agonizante de un sol impetuoso y rey,
la caida... la caida...
lo artificial,
lo que sale de la tierra,
lo que la tierra se come,
lo que el hombre traga y vomita,
la noche... la noche...
espesa y oscura,
majestuosa con olores exoticos
y palabras de amor...
palabras de odio,
palabras enterradas
que no se pronuncian nunca...nunca,
palabras como cristales que envejecen solas,
que se olvidan,
que quedan indelebles,
tatuadas,
superficiales,
arrojadas,
embravecidas, ridículas,
articuladas y vacias...
el hambre,
los sueños...
los de hoy y del pasado,
los despreciables,
los no videntes,
los que se derriban con la lluvia,
los que se miran a lo lejos
y cierran los ojos...sueños...
el parque de la esquina
donde se es ausente y recobra el sosiego...

Maria Antonia Segarra