Desde la ventana me acudo presurosa...

Desde esta ventana me acudo presurosa, como si no me conociera, la piel limpia de cicatrices, aglutinada sobre mi viendo el paisaje deshecho de los días, los que pasaron, los que no pasaron. Tengo un tiempo de sol que adormece, un invierno siempre que late sobre las manos y los muslos, es temprano cuando se piensa en la muerte y un reloj tardío para la esperanza …

Ese largo rio que sueño,

y corre…

y lleva un cuerpo desnudo.

Me vi detrás de las puertas, con la niña de la mano, velando un niño. Un día, todo en un día,. Una vida trepidante que corre hacia la montaña; encontré los ojos del amor, verdes como esmeraldas.

Mil manos sobando el mismo falo acudido en su muerte prematura, pero yo le sé el destino, yo le he parido todos los hijos de la luz en la sombra, leguas y leguas de amor inservible, piedras manchadas de un rio blanquecino.

No hay puertas en el desierto, tú, desierto y ajeno, sin cara y sin mirada, roto de vacío y parte irreductible de lo que ya no queda.

Y terribles y azorados fuimos a los templos, agarrados de la mano, veníamos como cocuyos a esperar el ceremonial de las novicias.

Sueño con el rio largo,

y corre,

y lleva un cuerpo desnudo.

Cómo habitarme si ya estoy ocupada de sien a sien, transitada como una calle…

Vengo de un augurio de mil formas, de ese esqueleto blando, cubierto de otra carne cuando tropieza la noche…


María Antonia Segarra

Nadie podría arrancarme de los ojos este velar a la niebla


Nadie podría arrancarme de los ojos este velar a la niebla,

este vivir la noche como un temblor adherido y consecuente,
merodeado, él vigila la calle, me avisa de la soledad del puerto,
él guardará mis ropas...
Concluirá todo aquello que puse detrás de las palabras
que no terminan.

Niebla que llena de ceguera mis manos,
puro vacio precipitado en los ojos hondos como un rio.
Ayer... solo ayer era feliz y hoy con las piedras y las posesiones en el piso...
Nada me arranca la cólera de la vida.

Cristal esmerilado, deforme acoso de la plenitud que acecha...
Dónde la vida y la muerte?...

Ninguna de las dos ha existido nunca.



Maria Antonia Segarra






Quise llamarme locura...

Quise llamarme locura,

pero solo me dio el nombre para casi loca,

no pude concretar ninguna de las artimañas para el elevado conocimiento de la locura:

sin privilegios de agonizantes desvaríos y palabras mudas

infortunio de ser pisada y exprimida goteando...

debían poner las piedras sobre mí de cualquier manera

y de verdad tuviera una justificación menos pragmática

pero el mundo ya me conoce así

luche por una estancia, ose de atrevida

el vaivén del juego

no quise

es otra cosa lo que vivo

es otra cosa lo que viví,

no quise

si hubiese sido a la altura de mis predicciones, pero ni eso

entonces...adjudicarme la metonimia de las circunstancias...

hacer de una simple valla... una fortaleza?

no sirve de nada

no alcanza la estatura del silencio,

y no fue nada

tenía que darle de comer:

verdad, sinrazón

no quise

definitivamente, no hay borde que abisme el suelo

ni modo

no valía el precio.. ese paraíso.


Maria Antonia Segarra

En la calle vacía la sombra de una historia...

En la calle vacía, la sombra de una historia
No es verdad que el ave se vistió de gala en la hegemonía que
Desvestía aristócrata tu veloz argumento de señor,
Le propuse un contratiempo al destino, una vigilia al demonio de tu arte,
Opuse a la vereda del claustro, mil lluvias de tu nombre estrellándose al vacio.
Nada sobrevive al mar salobre de las lágrimas,
la serpiente se enrosco al cuello desnudo de su amo
Y sirvió de carnada la lengua de su vestigio.
Herodes amigo de su bondad,
Arquímedes mendigo en su letanía,
Tengo la empuñadura del bastón que me asesino una madrugada de otoño.
Aquí la oración del ateo se hace oídos
Tal vez la del velo quisiera mostrar su cuello de ahorcada
Se han venido los tiempos del injurio y aun eres ciego,
Quien podrá salvarte?
Quien? Que no sea la sombra de esta calle taciturna envuelta en su negrura primitiva
De todo tiempo y austeridad
Créame de oro los anillos,
abruma la cotidiana repetición en los visores de tu sueño

Maria Antonia Segarra

...y fui a refugiarme en las paredes...

I've tried so hard to tell myself that you're gone
but though you're still with me
I've been alone all along...
(Evanescence)



...y fui a refugiarme en las paredes, detrás de las alas invisibles de

los ángeles,
corrí hacia el muro de tus ojos creyéndome niña y ausente,
volví con la herida en la mano, rasgada en la mirada, absorta de tu ira...
Mi amor ciego, mi amor que arde pequeño como una viruta en la ceniza...
Cien leguas, mil leguas y me vi atraversarte como la cruz, sentando mis
clavos, arrugada en la piel, escondida tras las uñas...

Pero vino la soledad...y lo arropó todo.


Maria Antonia Segarra

My Inmortal...

Tengo miedo... la justicia no parece de este mundo

Tengo miedo... la justicia no parece de este mundo,
días como largas sábanas ahogan la voz
y el viento ondula las imprecaciones de sus ojos,
hay un fondo pero no llego a él,
escucho el agua que cae y no quiero ver,
el reflejo apagado de mi luna,
ella y la otra se conjugan bajo el mismo meandro
este amor impertérrito que no acude , sigue de fosa en fosa
buscando cuerpos...
hay una vastedad de humo... ciérrame los ojos!
la hegemonía del mal ha quebrantado mis huesos,
dónde está el punto de ternura que se llevó mi niño...
las pieles nuevas como ovejas seguirán haciendo nido...

Maria Antonia Segarra

(...)

Hoy he vivido toda mi vida. Me he depositado en las esquinas como la secuela de un universo "nefasto". Voy a lugares importantes, no me conozco y me deleito en un tantear a conocerme. Todos son lo que no encuentro, yo reparto lo que soy sin resultado alguno del conocimiento y no espero nada. Los vástagos me arrullan cuando baja el sol y me reconocen, a la otra, me reconocen porque viene la noche. Pero yo no sé nunca cuándo viene la noche. Me gusta sorprenderme en lo claro cuando se torna oscuro y los ojos abiertos, se dilatan desde su centro hasta su nada, como algo irreparable, presagiándome en el decir y el escucharme... cuándo dejará de ser el día?... cuándo podré nacer de nuevo?...

María Antonia Segarra

Este día tenía que llegar...

Ya no me das ganas de llorar
ni te me derrumbas como una lluvia
ya no me brillas como un relámpago
ni te me encaramas en la cabeza como un dolor
ya no te me mueres cada noche y te resucito
ni me propones matrimonio en la fantasía contigo

Ahora... ya ni sé cómo sobrevives.


Maria Antonia Segarra

Nothing compare to you....



...I SAID NOTHING, CAN TAKE AWAY THESE BLUES,

De nada sirve que me esconda...

De nada sirve que me esconda
los andamios de la desgracia suben
a la cordillera del cuerpo, se balancean bajo
las grietas puras y esperan el derrumbamiento.
Día clausurado de mis brazos...
la procesión
es lenta,
es su sangre que no alcanzo y profiero

los pliegues de mis manos inservibles,
mis ojos hundidos como fosas

bajo la máscara vacía del tiempo...
y el llanto de los niños arrumbados
pesarán como cien candados cerrados en mi vientre...


Maria Antonia Segarra

La última herida...

Pájaro clandestino obligado a perseguir.
Mi amor de siete leguas se envenena bajo el manto
de palabras,
y el agua se pudre bajo el llanto.

Pájaro abierto como la
muerte echado sobre mi,
la última herida...
dispersa como arena,
insólita...

María Antonia Segarra

Traición...

Es como hacer surcos
oscuros, inhabilitados...
por circuitos indelebles, preciso...
continuación a la vida en grandes sueños.
Hechos de pájaros y palabras muertas.
Alguien que es flagelado dice mi nombre en labios amarrados
pero grita sobre la piedra que se rompe y la arcilla cae blanca sobre la piel...
No, no es de este mundo
no gotea de la frente y es semilla negra de un pasado vergonzoso,
ella la que vive y yo la que muera...
Las palabras festejan su síndrome nostálgico,
echándose de bruces sobre el nombre hueco y marítimo...
Aquello que en el velo parece una procesión de vírgenes perfectas,
con sus cuerpos gráciles, vaciadas a la vida,
todo cuanto acontezco proviene del lento pergeñar de la muerte...
es el preciso espasmo de la piel,
el cuchillo...
la misma grieta supurando en el vértigo de la punta...

María Antonia Segarra

Besos Usados...

Definiciones...

Siega estas manos que invaden la nada
ya no pueden revelarte el secreto de las tardes...
Quién sostendrá este grito terrible que te busca
como un perdido y acústico llanto.

Amor mio, es tu eco y la sombra del eco
es la barbilla cortada y tus entradas de marinero
es mi caida trémula en un recuerdo paralítico y absurdo.

Despertaron los parásitos del miedo...
y se aglutina como ejambre ciego buscando miel.
El lote fue separado para cualquiera de las muertes: la tuya o la mia,
hagamos el negocio de transferencia, a ti la vida aun no termina de sonreirte
y se posa como una gota azul en los ojos...

Mi castillo esta vacio y mis sienes trepidantes soslayan en el viento
como una cosa que se cae a un precipicio...
vengo fatigada a renovar el canto del angel virginal y recuerdo el atajo
hacia tu aliento...

Esta tan lejos de darme vida... mejor me acostumbro al ocaso.

Maria Antonia Segarra

A tierra...

Como si una nube negra se posara encima de tu cabeza,
una calle ya no es lo mismo,
el tránsito es como una ola gigantesca que te traga,
te aletean cien buitres a la vez
ensordeces
y todos los relojes marcan la hora ausente,
una canción es una pequeña muerte,
una palabra el infierno,
nunca entenderas,
y te preguntas 80mil veces lo mismo
y nadie responde
y estas flaca y desordenada,
el otoño, un abismo...

Abrazadas las manos al rostro,
el visaje de la acción tardía...


Maria Antonia Segarra
(2008)

(...)

...y yo no tengo prisa de nada,
no estoy esclavizada por nada
mi mayordomo y esclavizante soy yo
mi libertad y mi derrame ... yo
no tengo que abrir puertas
ni tengo que aliviarme de nada...

Rareza...

...y el día también se ha esfumado de un solo trago
hay una rareza en el aire, como que nada pertenece a este mundo,
que el día es otro día fuera de los días, que no es verdadero y
transforma cada hora en algo raro que pasa, que se derrumba,
pero ve el Cristo en el mismo lugar y los cantos de las novicias
están llegando a la misma hora....
Y esta rareza que me sale de los ojos al mundo
este... pasear por los pasillos acabándome los pies.
Nada me sostiene

Es rara la muerte...


María Antonia Segarra

Nuestro Pecado...

La boca escupe arena...
Dónde fue a parar el presagio de pájaros negros,
de fuentes secas y desechas en el sótano.
Hoy es como domingo... no es domingo;
la luz ha quedado sellada con el vacío genuino
de la muerte...
Cuándo fue que seguimos bebiendo sangre,
sacando huesos,
rasgando piel...

No alcanzo tus palabras de ducha fría
nuestra alma agoniza con la manzana...
y Dios ha quedado ciego
y las plegarias aun no salen de tu boca.

Las manos febriles y temblorosas azotan la lluvia.



Maria Antonia Segarra

Vuelvo

Vuelvo a mis orígenes,
a mi acto prematuro de existencia,
al casco cerrado de la vida,
vuelvo a la majestuosidad de la sombra,
al palacio de tinieblas...
vuelvo, a la pequeña buhardilla silente,
atropellada por muros blancos,
a la apología de los muertos desconocidos,
al rezo sublime en la inquietud del pensamiento,
vuelvo desde la respiración trepidante y visiblemente compungida
vuelvo a la muerte de las emociones fructíferas y ansiosas,
vuelvo del trepitoso tren de brazos insaciables,
de los niños inconsolables frente al abismo...
vuelvo del mundo que ignora que existo y me deshago por escrutinios
pequeños y abominables.
Vuelvo del río caudoloso sin meandros visibles,
del lodo de la mirada acechando como un buitre...
Vuelvo de mi,
de mis circunstancias turbulentas y secas,
de mi vientre terminado y vacío,
vuelvo... de las ramas verdes sentenciadas al suelo,
de la risa fingida y la calma pausible de los sueños...
vuelvo al escondite de los dedos rígidos,
opulentos frente a la muerte,
vuelvo al mueble viejo que rechina en su agonía...
a la luz tenue,
al sonido de cascabel sigiloso...
Vuelvo...
vuelvo... al hambre de nervios,
a la certeza de saberme viva...muriendo.

Vuelvo a ti... paralítica
y con la puerta cerrada
y el suelo frío...
y la terrible voz solitaria que aun en noches como esta
revive en su parsimonia al claro de tus ojos...
el abrazo insostenible a tu falda dormida... a tu abandono voraz.

María Antonia Segarra